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sábado, 21 de mayo de 2011

Dignidad, Igualdad y Libertad. Marisol Hernandez

Reconocer la relevancia del respeto a la dignidad humana, la igualdad y la libertad: de actuar, de pensar, de expresarse como valores fundamentales de la democracia y de los derechos humanos debe ser el objetivo de los pueblos amantes de la paz, es decir, lograr el bien común, que es el bienestar del pueblo.
Estos valores no deben ser restringidos, a los ciudadanos, por la sociedad de acuerdo con su nivel socioeconómico, su religión, su color de piel, su estado de salud, su edad o su nacionalidad. Porque son características intrínsecas al ser humano, esto es, nace con ellas y están directamente relacionados con su naturaleza, por lo que su respeto no debe ser condicionado de ninguna manera. Sin embargo, a pesar de su reconocimiento en la Declaración Universal de los Derechos Humanos (ONU-1948) en la comunidad (casa, escuela, barrio, ciudad, Estado, país), de manera cotidiana son violados estos derechos humanos, democráticos fundamentales.
La falta de respeto a estos valores democráticos empieza en nosotros mismos. Se recuerda, que es en nosotros mismos donde se empieza a hacer los cambios que requiere la sociedad, para mejorar la calidad de vida: de disfrutar de buenos servicios públicos. Dentro de un grupo es necesario respetar a cada uno de sus miembros en su dignidad como personas, hacer valer sus derechos con igualdad ante la ley y respetar su libertad de actuar, de pensar y de opinión.
 Estos elementos junto con el pluralismo, la tolerancia, la participación, el diálogo y el consenso son básicos para lograr una sana convivencia. Su ausencia provoca, además  de malestar individual, una descomposición social que se ve reflejada en el detrimento del bienestar y de las condiciones de vida de los miembros del grupo de la comunidad. En síntesis,  el reconocimiento de los derechos y valores democráticos de pacto o contrato social (acuerdo), de solidaridad, del diálogo, de  consenso y de soberanía popular (cuando el poder de decidir lo que es mejor para todos reside en el pueblo), del respeto a la dignidad humana, la igualdad y la libertad  no deben ser condicionados de acuerdo a su condición.

Marisol Hernández
Abogada. Docente