sábado, 28 de julio de 2012

El príncipe Capitulo XVII. Marisol Hernández. RELACIÓN ENTRE LA ÉTICA Y LA POLÍTICA

Crueldad y Clemencia. Reflexiones sobre el Capítulo XVII de El Príncipe. Marisol Hernández
DE LA CRUELDAD Y DE LA CLEMENCIA Y DE SI VALE MÁS SER AMADO QUE TEMIDO. Maquiavelo (1513).
















RELACIÓN ENTRE LA ÉTICA Y LA POLÍTICA
 Weber (1998), quien distingue entre una ética de la responsabilidad, la cual juzga  fundamentalmente por sus consecuencias más que por la intención de los actos, y una ética de la convicción, la cual deposita su fe y su único respeto en los valores morales.
Se profundiza solo el tópico de la ética de la responsabilidad por cuanto exige tomar en cuenta en todo momento las consecuencias previstas de la acción política. Este concepto lleva a comprender la política no sólo como una lucha por el poder, sino entenderla persiguiendo un objetivo hondamente humanista: la creación de un orden de convivencia y paz para el desarrollo armonioso de la vida en común. Con ello se entienden las limitaciones de la acción humana en la historia y la eterna lucha del hombre para mantener la tensión entre destruir y construir.
En la política, en el contexto de la democracia, los campos extremos son amigo – adversario, como en la ética es el bien y el mal y en la estética lo bello y lo feo. Vincular la convivencia de estas percepciones desde una base axiológica es el rol fundamental de la política que a través de sus instituciones gerencia lo público. Por lo tanto, cuando en política se habla del bien común se comprende que se está refiriendo no sólo de la armonía de la convivencia entre deberes y derechos civiles, políticos y sociales, sino que se está hablando de valores éticos que deben expresarse en la justicia, valores institucionales que deben expresarse en la pluralidad, responsabilidad y valores estéticos que deben reflejarse en satisfacción por la armonía, la calidad de vida y la belleza.
La política democrática, para no separarse de la ética, exige una conciencia de los límites de la acción humana y a partir de estos límites debe conquistar su bienestar y dignidad. De ese reconocimiento de finitud, emerge una noción de pluralidad, de tolerancia, que son el fundamento para hallar el equilibrio de los múltiples intereses en conflictos. En este sentido, se comparte el criterio de Romero (1990) cuando citando a Ritter, afirma: sólo es duradera una comunidad sentida como verdadera comunidad ética, no como comunidad forzada.
En relación con la estética se puede complementar afirmando que los objetos del pensamiento elaborados por la persona se refieren a aquellos objetos elaborados por el sentido común de la persona, la cual vive la vida cotidiana entre sus semejantes basándose en la construcción histórica, actual y futura de esa realidad  democrática. Es decir, el colectivo social parte de un equipamiento instrumental básico para comprender la armonía, la belleza y compenetrarse con el buen vivir y/o bienestar.
 Por consiguiente, cuando se habla de   estética social no se hace referencia exclusivamente a la obra producto de una mente privilegiada,   sino del concepto de buen vivir desarrollado en la cotidianidad  por  la gestión de las políticas públicas, donde el referente armonía del consenso con disenso asume centralidad en la percepción político-social.  Los elementos estéticos de la totalidad social vienen dados por una combinación de los códigos del sistema estructura,  proceso que son dominantes en la interacción sociocultural, y los códigos de armonía que tienen una fuerte ponderación instintiva en los seres humanos.
Se sugiere ver a la participación de la sociedad en  la política en un contexto democrático, siguiendo a Bracho (2005), como materialización de una estética, ya que implica que la toma de decisiones en la política cotidiana, práctica debe responder a un modelo de gestión pública que asuma su responsabilidad de manera holística, donde el bien común se refleje en satisfacción integral del ciudadano. Por ejemplo, la salud no sólo debe traducir eficacia (lograr el objetivo) y eficiencia (lograr el objetivo con menor uso de tiempo y recurso), sino también eficacia, ética y belleza, donde no sólo se sale de una institución de salud sin la enfermedad, sino con conciencia de ciudadanía activa reforzando los valores democráticos de convivencia y tolerancia acrecentados que puedan ser expandidos, dada la interacción,  socialmente.
            Construir los principios axiológicos de la  participación de la sociedad en la política, en un contexto democrático, y la política, a su vez, como integradora de la efectividad (indicador de gestión del grado de satisfacción),  lo ético y de lo estético; se trata de  la relación cotidiana, práctica de las formulaciones y ejecuciones de las políticas públicas con la armonía y belleza de lo que se elabora y la emoción que ésta elaboración produce en la sociedad a quien va dirigida.
            En síntesis, las políticas públicas son acciones – decisiones para satisfacer las demandas (o luchas por la salud, la educación, la vivienda, los servicios públicos), para solucionar conflictos sociales. Se formulan en una agenda pública de gobierno mediante una planificación (se hacen planes, programas y proyectos). Se implementan mediante modelos de gestión: burocrático, tecnocrático, y la nueva gestión pública, que siguen un modelo de desarrollo o sistema económico de producción (capitalista liberal y socialista) en sistemas políticos formas de gobierno (democráticos y dictatoriales). Además requieren evaluación, seguimiento y control mediante indicadores de gestión de eficiencia, eficacia y efectividad. 
                      Marisol Hernández  - Investigadora en Ciencias Política

lunes, 20 de febrero de 2012

Sócrates, Platón y Aristóteles. DEMOCRACIA ATENIENSE. LA POLIS.Marisol Hernandez

Sócrates, Platón y Aristóteles. Marisol Hernández. Investigadora en Ciencias Políticas

           En su origen, la Filosofía fue el “amor a la sabiduría” y más tarde la sabiduría misma, de tal manera que los filósofos eran primero amantes del saber y luego sabios.   Ello hace que entre los filósofos griegos no se encuentren especialistas; Aristóteles, por ejemplo,  habla de botánica, política, moral, zoología, y es, junto con Sócrates y Platón, de ese trío de los que podrían llamarse filósofos mayores de Grecia. Pero hay algo más en ese grupo de sabios: es su interés por buscar respuestas al origen de las cosas. 

             Los filósofos de jonia, que fueron los primeros y además dejaron sentir su influencia sobre  la Grecia, se hicieron siempre esa pregunta: ¿Cuál es el origen de las cosas? Por lo tanto, empezaron por descartar la creencia de los dioses. Entre los jonios son importantes: Thales de Mileto, Heráclito de Efesio, Demócrito de Abdera, Pitágoras de Samos, Anaximandro y Anaximenes de Mileto.

            El grupo Sócrates-Platón-Aristóteles y los filósofos restantes olvidan un tanto la pregunta anterior y se dedican a meditar sobre el hombre y su conducta.
Los sofistas, maestros que iban de ciudad en ciudad dando conferencias, fueron criticados por Sócrates porque muchos de ellos se dedicaban a enseñar,     a discutir por discutir, sin agregar conocimientos.

            Sócrates, ateniense, se propuso moralizar a la juventud, enseñarla a pensar en sí misma y no conformarse con gozar de la prosperidad que Atenas tenía en la época de la democracia-siglo V a.C.-. Les predicaba siempre la práctica de la virtud; usaba como método de enseñanza la discusión, llamada hoy en pedagogía “método socrático”. No escribió ninguna obra, pero sus enseñanzas fueron recogidas por Platón, su discípulo, en sus Diálogos, entre los cuales cuentan La Apología de Sócrates, que trata de la defensa que el filósofo hace de sí mismo en el Tribunal de  los Heliastas confundiendo a su acusador Melito; y el Fedón, donde Platón describe la muerte de Sócrates, condenado a beber el veneno de la cicuta después de declarársele culpable de corromper a la juventud, no creer en los dioses de Grecia e introducir nuevas divinidades. Sócrates, sin embargo, creía en una superioridad infinita y en la inmortalidad del alma, lo demuestra en su conversación antes de morir.  

            Platón no se conformó con predicar la dedicación al alma solamente, como lo hacia Sócrates, sino que consideró como puntos importantes al hombre y a la sociedad. No estuvo de acuerdo con la democracia porque, decía  ella pone el gobierno en manos de gente no capacitada para tal función. Su obra la República, la cual es el centro de la reflexión principal del que se ocupa este ensayo, habla de un Estado ideal (utopía) en el que el poder está en manos de los sabios, de los filósofos. En cuanto al hombre en sí decía que el mejor medio para conseguir la felicidad era ser dueño total de su propia vida y así afirmaba, “mucho de lo que te domina podrás dominarlo tú”. Además de La República escribió Las leyes y numerosos Diálogos, entre ellos. Además de La apología de Sócrates y Fedón, Timeo, Critias y Eutifrón.

            Aristóteles no era ateniense como Platón y Sócrates, sino de Estangira, ciudad de las costas macedónicas; pero fue discípulo de Platón y enseño en Atenas. Durante el reinado de Filipo fue a Pella, la capital de Macedonia, a ser el maestro de Alejandro Magno. Aristóteles es el filósofo metódico, que parece conformarse con lo existente en política y preferir la monarquía al estilo de la Macedonia; además es partidario de un  mejor conocimiento de la vida, lo que lo lleva a la investigación y al ordenamiento de lo ya existente. Aunque no entró a dar teorías políticas, estudió numerosas constituciones y escribió su obra La Política. Se dedicó igualmente al estudio del pensamiento del Hombre, sobre el cual escribió su Lógica. Estudió la Naturaleza y dejó numerosas obras sobre botánica y zoología.
                            Marisol Hernández - Investigadora en Ciencias Políticas
                                          20 de febrero de 2012

LA DEMOCRACIA ATENIENSE. LA POLIS. Marisol Hernández



























LA REPÚBLICA DE PLATÓN Y RELACIÓN CON LAS OTRAS UTOPÍAS



LA REPÚBLICA DE PLATÓN Y SU RELACIÓN CON LAS OTRAS UTOPÍAS

Régimen o gobierno de la polis (o ciudad-estado).
 Importante obra del escritor griego que desarrolla desde su óptica la "Res Pública".

 LA REPÚBLICA DE PLATÓN”
Introducción

             En esta obra,  la más conocida e influyente de Platón, “La República”, en griego politeia que significa ciudad, escrita en forma de diálogo, y cuyo principal protagonista es, su maestro,  Sócrates. Forma un tratado sobre "Res Pública",  la  política, a la que se concibe como una ciencia totalmente ligada a la moral. Platón expone, su pensamiento filosófico acerca de la polis,  reflexiona sobre la forma ideal  que debe adoptar el Estado para regirse de acuerdo con criterios morales. Así desarrolla su teoría del Estado ideal, es decir,  crea una nueva forma de gobierno, la cual sea más justa, más razonable y   más humana;    esta forma de gobierno según el parecer de Sócrates es la República y menciona cual es la forma en que se deben conducir las personas regidas por ese tipo de gobierno, para que sean felices y vivan de la mejor manera posible.
 La utopía es una postura legítima en la historia relacionada con la justicia, revela la inconformidad ante lo negativo de la sociedad y los deseos de mejorar el entorno.
Además incluye el mito de La Caverna en el Libro VII, una alegoría desarrollada por Platón  para demostrar o ilustrar  otra teoría: la de las ideas, la cual representa simbólicamente al hombre frente a lo supremo.

            En este ensayo, de  La República de Platón, en cuanto a la estructura,  se hace una introducción,  una síntesis de la biografía de Platón, se describen la obra, los temas: acerca de sus puntos de vista filosóficos sobre conceptos, sobre las formas de gobierno (incluyendo la aristocracia como la ideal, la timocracia, la oligarquía, la democracia y la tiranía),  la dicotomía entre el saber y la opinión, “Historia Verdadera» a través de sus obras Timeo y Critias. Se enfatiza el  estilo literario en forma de diálogo que permitió a Platón expresar opiniones impopulares en boca de personajes antipáticos, tales como Trasímaco en La República.

.         Se examina los diez libros de La República: Libro I; Libro II (la ciudad verdadera y sana); Libro III; Libro IV; Libro V; Libro VI; Libro VII; Libro VIII (el mito de la Caverna); Libro IX; Libro X, papiro hallado en Oxirrinco, Egipto, si bien la transición entre ellos no corresponde.          

            Los griegos inician un tipo de saber único y original. Es un saber teórico-objetivo, desinteresado; es distinto del saber de salvación de los temas religiosos y del saber utilitario destinado a la transformación de la realidad material o a la construcción de grandes monumentos como la tecnología que se vio en Egipto, por ejemplo.
 Este nuevo saber pregunta fundamentalmente por la verdad como tal y está destinado a desentrañar la realidad toda. El griego, a diferencia del brahmán, cree poder llegar a conocer la realidad. Muy pronto se expresan un conjunto de especialidades: matemática, biología, física, astronomía, historia, política, que representan a modo más o menos pronunciado según los casos el comienzo de constitución de las ciencias particulares.

            Son los griegos los que otorgan a los conocimientos carácter fundamentalmente teórico que tipifica a la ciencia, esto es logos. Por logos se entiende este surgimiento, a partir del mito, del saber racional y científico. "Este amanecer del logos, dice García Venturini, marca en rigor el nacimiento de Occidente, porque antes de logos no hay diferencia suficiente entre lo que se llama Oriente y Occidente. Éste es un detalle clave que suele no advertirse; en rigor el saber científico no nació en Occidente, sino que Occidente nació con el saber científico".

            Antes del s. VII a. C. se encuentra el mito como forma de pensamiento en la antigua Grecia.
El mito puede ser definido como un conjunto de leyendas imaginativas y fantásticas que narran el origen del universo, la situación del hombre y el final de los tiempos en los que volverá a existir la felicidad perdida al comienzo de éstos; pero del mismo modo, el mito es una actitud intelectual en la que se produce una personificación de las fuerzas de la naturaleza, es decir, se dota de voluntad y personalidad a los elementos naturales. Así por ejemplo, en la mitología griega hay un Dios del mar, otro del Viento,... Estos dioses actúan según su voluntad y capricho.
Hacia el s. VII a. C. se produce el nacimiento del pensamiento racional. Hay quién lo atribuye a la genialidad griega. Sin embargo, tuvieron lugar una serie de cambios sociales, económicos e ideológicos que motivaron este nacimiento.

            La sociedad griega era en principio una sociedad aristocrática y guerrera, sociedad donde la nobleza poseía la tierra, dirigía los ejércitos, La economía estaba basada en la agricultura, existiendo el trueque como única forma económica de intercambio. Esta sociedad está regida por unos valores propios de una sociedad aristocrática como el linaje, el éxito y la fama.      Alrededor del siglo VII a. C. se produce una revolución sin precedentes en el desarrollo de las técnicas de navegación, lo cual propicia que se desarrolle explosivamente el comercio. El poder económico es arrebatado a la nobleza por los comerciantes (sustituyéndose la aristocracia por la democracia), se reemplaza el trueque por el dinero y aparecen las primeras ciudades o polis.

                La sociedad griega carecía de libros sagrados y de un sistema de enseñanza organizada, por lo cual es fácil de transformar ideológicamente. Hasta esa época cada tribu poseía su propia mitología diferente (e incluso se descubrieron nuevas mitologías a medida que se colonizaban nuevas ideas), que se intentaron unificar en una mitología general en libros como la Ilíada  (pretende narrar la conquista de Troya en el siglo XIII a. J.C. por parte de los aqueos, lo que se puede considerar su última gran acción de conquista) o la Odisea de Homero. Así se llegó a un escepticismo en la mentalidad popular, ya que si existían tantas mitologías diferentes es muy probable que todas fuesen falsas, creándose un vacío ideológico. Además, existe otro elemento que sólo aparece en la mitología griega: la idea de destino (fuerza superior a la voluntad de los hombres y de los dioses y que determina aquello que necesariamente tiene que ocurrir). El paso del mito al logos se produce, junto a todos los elementos que se ha visto anteriormente, cuando se convierte o transforma la idea de mito en la idea de necesidad lógica o ley natural.

             Tanto la idea de destino como la idea de necesidad lógica constituyen la fuerza mayor de la naturaleza, ya que no pueden ser cambiadas por nada. Sin embargo, mientras que la idea de destino es algo incognoscible, la idea de ley natural es cognoscible.
 El pensamiento mítico está basado en lo aparente, cambiante y múltiple, mientras que el pensamiento racional está basado en lo que realmente son las cosas, la permanencia y la unidad.
DESTINO (Incognoscible)- Aparente – Cambiante - Múltiple
LEY NATURAL (Cognoscible) - Profundamente (ser)- Permanente - Unidad
Estas tres características -permanencia, esencia y unidad-, llamadas coordenadas lógicas, se obtienen mediante el empleo de la razón, despreciando el conocimiento sensorial que  muestra la realidad como algo aparente, cambiante y múltiple.

Con los griegos aparece la idea de naturaleza (physis) a la que se puede atribuir dos (2) significados:
- El conjunto de todas las cosas.
- La esencia de las cosas.
Prácticamente todos los filósofos presocráticos coinciden en distinguir en la naturaleza las siguientes ideas:
- Es un kosmos, un orden en oposición al caos.
- Es dinámica, cambiante, está en continuo movimiento.
- Presenta unos movimientos intrínsecos, una animación y leyes propias.

             Grecia es el pueblo de la razón, como decía Maritain, donde el mito va siendo desplazado paulatinamente por el logos, por el saber científico. Es indiscutible la influencia de las ideas orientales en Grecia, ya que fue un pueblo abierto y formó un ambiente común con el resto de la civilización. Pero esto no quita que la filosofía sea un producto netamente griego.

            La filosofía griega nace como un intento crítico de superar las irracionales respuestas del mito. Los primeros filósofos buscaban sustituir lo arbitrario del mito por lo necesario de la explicación racional. Se produce un proceso de racionalización del pensamiento como consecuencia de una serie de transformaciones sociales que dieron entrada a nuevos elementos que favorecían un planteamiento cada vez más abstracto y racional.
A finales del siglo VII y comienzos del VI a. de C. se produce una transición de la polis arcaica a la clásica. La polis arcaica estaba regida por una aristocracia terrateniente y la cultura se fundamentaba en narraciones mitológicas. La polis clásica da lugar a un nuevo sistema de gobierno, la democracia. Aparece otra clase social, la oligarquía comercial que arrebata la hegemonía a la aristocracia terrateniente.

             Por otro lado, la aparición de la moneda, la gran actividad comercial y la expansión colonial de los griegos supuso, para éstos, un constante contacto con otras culturas (otras mitologías) y otros modos de explicarse el universo. En síntesis, entender y aceptar que había otros puntos de vista posibles debió de ser un buen punto de partida para criticar la propia visión de su mitología y comenzar a buscar otras respuestas más racionales y lógicas. Hay que añadir, además, que la religión griega no era ni revelada, ni tenía dogmas en los que fuera obligado creer, y que la sociedad griega estaba asistida por un gran número de esclavos que permitían que los ciudadanos libres dedicaran parte de su tiempo a la búsqueda de esas nuevas respuestas.
                                             Marisol Hernández - Investigadora en Ciencias Políticas
                                             Maracaibo, lunes 20 de febrero de 2012

viernes, 23 de diciembre de 2011

Participación democrática y liberalismo

Participación democrática y liberalismo

              El debate teórico en torno de la democracia desarrollado en las primeras décadas del siglo XXI, etapa histórica caracterizada por avances en materia de conocimiento y tecnología, resulta curioso, se siga fundamentando sobre  argumentaciones que se remiten a tiempos ancestros en pro de una mayor demanda de participación ciudadana en la toma de decisiones e implementación de un modelo de gestión de democracia directa, pues, la democracia así entendida, en tanto modelo puro, se concibe en el siglo V a.C., constituyendo Atenas su ejemplo práctico más paradigmático.

 Así  mismo, desde la visión  contraria, es decir, en la perspectiva crítica liberal, se cuestiona la vigencia y validez de un modelo, el representativo, que se percibía permanente, pero que, no obstante, ha evolucionado de un modo paradójico en contra de lo que sus fundadores pretendían con su instauración. Esto es, el control y la restricción del poder político con el fin de defender y garantizar la libertad y ámbito privado de los individuos.
Se comprende, pues, ello demuestra lo ilusorio de aquellos planteamientos, ya que, en la práctica el debate  muestra cuán equivocadas eran sus predicciones. Y es que,  resurge el dilema que siempre ha estado presente y que, permanecerá en el futuro. La cuestión a la que se refiere es, el objeto de estudio de la política, el poder: su titularidad, su ejercicio y su particular naturaleza. Por constituir éste un atributo intrínseco de las relaciones humanas, al igual que la razón en el individuo o la misma sociabilidad en el grupo. En este sentido, se percibe cómo la teoría política contemporánea  podría demostrar  la dinámica elitista que subyace en la práctica del gobierno representativo occidental. 

Ante tales evidencias, se viene configurando un  debate teórico  tendente a cuestionar la vigencia de tal modelo, representativo, por verse éste supuestamente afectado por una situación de crisis, si bien, la interpretación de la misma difiere en función del análisis de dos problemáticas divergentes: en tanto crisis de representación o legitimidad (óptica  neomarxista), o bien crisis de gobernabilidad (visión neoliberal).
Se configuran así, en este contexto,  dos corrientes analíticas opuestas: la primera opta por una mayor participación ciudadana en el ámbito de las políticas públicas con el fin de reforzar la construcción de una auténtica democracia directa. La segunda, sin embargo, propone un modelo limitativo del poder político al tiempo que maximiza la libertad individual, consistente en la formación de una democracia de Estado de derecho: Estado liberal. Así, se presencia la  restauración teórica de conceptos y modelos interpretativos clásicos cuyos principales referentes se sitúan en épocas y períodos pertenecientes al pasado, la Antigua Grecia y la Época Moderna, respectivamente. Se está, a nivel teórico, presenciando es el retorno a la historia, al pasado. Lo cual no debe extrañar, si bien, las condiciones de las sociedades actuales son radicalmente distintas, en tecnología y modos de producción, el problema central de la política, en tanto acción de las personas, sigue careciendo en la práctica de una solución final y definitiva. Esto es, la configuración del mejor régimen posible de ordenación óptima del poder político.

La interrogante central  sería la siguiente: ¿Cuáles son las razones que justifican la democracia como el mejor régimen político posible?   La respuesta a tal cuestionamiento deriva de la particular concepción acerca de lo que se considere el principal valor, a tener en cuenta, en toda sociedad: la igualdad (democracia) o la libertad (liberalismo). Así, en función de la primacía de uno u otro valor, se obtendrán sistemas políticos opuestos: Si el valor a tener en cuenta es la igualdad, en tanto participación en el poder político, la consecuencia será  la instauración de la democracia como sistema factible de gobierno, con la concepción teórica haciendo énfasis en   ¿quién debe gobernar? Por el contrario, si el valor fundamental es la defensa de la libertad del individuo, el modelo a seguir es el Estado  liberal que se centra en el ¿cómo se debe gobernar?

En suma, la paradoja, es que actualmente, la democracia, con sus mecanismos electorales, es concebida como forma de gobierno deseable e, incluso, como el único sistema legítimo a tener en cuenta en el contexto político ecuménico, a pesar de que su implementación práctica efectiva es minoritaria. Prueba de ello es la frecuencia con que tal vocablo es empleado por los intelectuales y clase dominante política sin apenas conocer su auténtico significado y consecuencias reales.
Marisol Hernández- Investigadora
Maracaibo, jueves, 23 de diciembre de 2012



viernes, 21 de octubre de 2011

POLÍTICAS PÚBLICAS UN POTENCIAL DE DESARROLLO. Marisol Hernandez

En Venezuela, el análisis de las políticas públicas es relativamente nuevo, en  los fines de ochenta, en el marco  de la adopción de políticas aperturistas en materia económica, de privatizaciones de los servicios públicos, de avances en la descentralización estatal y municipal y de transformaciones institucionales, en el contexto de  la Constitución de 1961- aparecieron trabajos de investigación relativos a la formulación, implementación (gestión), análisis y evaluación de las políticas públicas; algo similar ha ocurrido en América Latina. Héctor J. Zimerman opina: las políticas públicas han alcanzado en los últimos años en Latinoamérica un potencial de desarrollo, especialmente en lo relacionado con los aspectos teóricos, y la conformación de redes para estimular la investigación en el área.
Durante el siglo XX, en cuanto al origen, como punto de partida para el análisis de políticas públicas, se enfatiza el rol desempeñado por el Estado de Bienestar -Welfare State-, a partir de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) y la adopción, en ese momento, de un curso de acción o conjunto de políticas que responsabilizaron al Estado de la totalidad de la gestión social,  sin considerar lo no estatal de las tomas de decisiones del desarrollo. Se comprende, la expansión, planificación -formulación-de  las políticas públicas en América Latina está  asociada al Estado de Bienestar con  antecedentes en el Estado Bismarckiano alemán. Se percibe que se puede hacer coincidir la aparición de las políticas públicas con el Estado Bismarckiano cuando se estudia la posibilidad de extender la actividad del Estado a áreas donde su competencia era escasa o nula.
Las políticas públicas son declaraciones expresadas en las agendas de los gobiernos, son decisiones, cursos de acciones, son  representaciones de la acción pública que durante buena parte del siglo XX estuvieron centradas únicamente en la acción del Estado y sus aparatos; en los últimos años, en el contexto de la Constitución de 1999, se han considerado como relaciones, formas de enlace entre el Estado, el gobierno y los ciudadanos. Desde una perspectiva histórica-política, a cada tipo de Estado corresponde una modalidad de desarrollo de políticas que pueden sintetizarse de la siguiente manera:
Al Estado de Bienestar le corresponde una política de tipo  Finalizadas (determinadas) con las características de: a) el Estado tiene la función de ser el gestor director principal de la economía dándole al sector privado directrices para que no se extralimite en ejercicio de sus funciones. b) la préstación de servicios públicos o sociales es proporcionados por el Estado. c) el Estado es el responsable de la gestión social del desarrollo y garante de la equidad. D) el Estado no se limita a ser guardián del orden sino que tiene deberes y obligaciones sociales qué cumplir.
Al Estado Emergente le corresponde una política de tipo  Relacionales (interacción)    con las características de: a) el modelo económico trata de minimizar el Estado para que ejecute pocas funciones focalizadas en materia social. b) Se busca darle al sector privado herramientas para la competitividad de forma que se logren buenos resultados en materia de crecimiento económico y estímulo a la inversión. b) el Estado sigue siendo gestor-director de la economía, mantiene el control monetario pero sin imponerle límites excesivos al sector privado. c) El Estado se compromete con la aplicación de políticas de austeridad y liberación de los sectores estratégicos de la economía nacional con orientación exportadora. d) Lo que actualmente se verifica en el campo de la ciudadanía es un cambio cualitativo que va desde la ciudadanía comprendida como derecho hacia la ciudadanía realizada como mercancía. e) disminuye considerablemente el poder económico del Estado, desplazado por grupos económicos que se disputan licencias, servicios, tarifas, y mercado. f) se trata de un conjunto de políticas públicas más preocupadas por el producto (resultado, outputs) que por el proceso
La planificación y gestión del desarrollo con base en políticas públicas, en particular el surgimiento del enfoque de análisis de las políticas públicas como una manera de construir la agenda gubernamental, está fuertemente asociado al crecimiento del Estado de Bienestar, es decir, la acción política y la gestión social, en Venezuela ha llegado tarde, después de los años sesenta, y ligado a la aplicación del modelo neoliberal. En suma, como perspectiva de análisis, las políticas públicas permiten abordar el estudio de la acción pública desde aspectos disímiles como la definición de la agenda gubernamental, los modos de toma de decisión, la acción de las instituciones, el rol de las élites de la clase dominante, los análisis de gobernanza (incluyendo la participación ciudadana), la cuantificación de resultados, la aplicación de indicadores de gestión (eficacia-lograr el objetivo-, eficiencia –lograr el objetivo con el menor uso de recursos y menor tiempo, efectividad –mide el grado de satisfacción de los resultados)entre otros. 
 Marisol Hernández-Docente-Abogada
Maracaibo, viernes 21 de octubre de 2011

domingo, 25 de septiembre de 2011

Vicios de los Gobiernos. Marisol Hernández

El valor de la esperanza se traduce en escrutinios libres, transparentes con instituciones electorales, judiciales imparciales
En América Latina, y especificamente en Venezuela, los gobiernos no aprenden de sus errores, y los ciudadanos permiten que lo repitan una y otra vez.
Se señala diez (10) puntos que el académico paraguayo Benjamín Fernández Bogado describe en su libro ¿Y ahora qué? La eterna desilusión en América Latina para denunciar algunos vicios que los gobiernos comenten, y que son unas de las causas para que la ciudadanía tenga menos esperanza que la situación mejore.
1. No tienen proyecto para gobernar. Se hace de todo en las campañas electorales para ganar el poder, pero llegando a él, los gobernantes no saben qué hacer porque no tienen un proyecto de país. Utiliza al poder como un fin y no como un medio.
Desde las campañas, el candidato promete muchas cosas que sabe (y sabemos) que no podrá cumplir, pero no lo denunciamos porque también somos apáticos y permitimos que sigan divulgando mentiras.  
2. Gobiernan con un equipo de cuotas. Debido que el candidato, en su campaña, realiza compromisos a diestra y siniestra para llegar al poder, cuando gana debe pagar facturas a todos los que ayudaron, y una forma de hacerlo es compartir el gobierno mediante la formación de equipos con base en cuotas que no garantizan los mejores perfiles para enfrentar los retos principales.
3. Mandan pero no gobiernan. El gusto de los gobernantes por tener un equipo sumiso y dócil se impera a la conformación de un equipo de estadistas, con visión a largo plazo y que sepan decirle no al gobernante cuando saben que la decisión que pretende tomar tiene más perjuicios que beneficios.
4. Pierden la noción de la historia. Los gobernantes son recordados por lo que hicieron durante su mandato, y a la mayoría se le olvida, y no hacen nada (o hacen lo peor) y así son recordados.
5. Siempre buscan pretextos en lugar de soluciones. El primer año de gobierno lo dedican para culpar al gobierno anterior de lo mal que dejó las cosas, después culpan a alguien (o algo) del porqué no se avanza, ya sea al Poder Legislativo, a los gobiernos locales o federales, a los partidos de oposición, pero no asumen la responsabilidad que les toca. 
6. Utilizan un chivo expiatorio. La mayoría de los líderes populistas buscan un chivo expiatorio para depositarle la culpa de todos los males, pero en los hechos conviven de manera cordial con ellos. Hugo Chávez, presidente de Venezuela, en cada discurso defenestra contra el imperio norteamericano, pero tiene relaciones estables con dicho país en materia económica. Otros aluden a la mafia del poder, pero cuando son gobierno conviven con ellos sin ningún problema.
7. Están siempre en campaña. Foto aquí, foto allá, es la constante de los gobernantes. Invierten millones de pesos en los medios de comunicación para ser populares, gobiernan con la encuesta de cada lunes, aluden a los problemas en sus discursos, pero en sus acciones demuestran lo contrario.
8. Dar algo, pero dar. Despensas, láminas, cemento, becas, obras vistosas pero que no tienen impacto en el desarrollo del país, es la constante de los gobiernos. Puede pavimentar una calle y presumir la obra, aunque sepa que primero debió poner el drenaje.
9. Hablar bien del pueblo en público, pero lo desprecian en privado. Los gobiernos dicen creer en la ciudadanía, pero en realidad no lo hacen, como tampoco la ciudadanía cree en los gobernantes, y la relación de desconfianza no abona a la construcción de políticas programáticas para enfrentar los grandes problemas.    
10. Destruir instituciones en vez de fortalecerlas. La ambición de poder mina los avances de la democracia, pero siempre hay intentos de socavar la autonomía de las instituciones electorales, transparencia, derechos humanos, para convertirlas en cómplices, y no en  contrapesos.  
Es tarea de todos los ciudadanos, los comunicadores sociales, académicos, y sociedad en general exhibir los vicios, los errores de los gobernantes, castigarlos o premiarlos con nuestro voto, pero sobre todo, darle seguimiento durante su gobierno. No esperemos a que ellos cambien por sí mismos, a que no cometan sus mismos errores. Si no lo hacemos, todo seguirá siendo lo mismo, o peor.
 Marisol Hernández. Investigadora en Ciencias Políticas
 
Construcción de la Nueva Democracia

En las últimas décadas del siglo XX y en la primera década del siglo XXI se perciben  procesos que configuran lo que  podría reconocerse como un cambio de era, o cambio de visión civilizatoria o cambio de paradigma de la visión de la realidad. En este contexto, se pregunta: la era industrial nacida a la luz de la Revolución Francesa (1789), de la revolución científica y de la revolución industrial, está dando paso a otra era ¿Posmoderna? ¿Posindustrial? Actualmente el dilema es cómo se construye una opción superadora, cómo se construye la nueva democracia como forma de sistema de gobierno. ¿Qué  forma debería adoptar hoy “el gobierno del pueblo para el pueblo”? ¿Qué condiciones humanas deben desarrollar quienes serán los ciudadanos de esta nueva sociedad?
Surge así una nueva ciudadanía. Y se comprende que serán las escuelas, los liceos, las universidades, los sistemas de educación pública y educación privada los que tendrán que hacerse cargo de esta tarea, promoviendo valores democráticos.
En la sociedad del conocimiento, un rasgo de esta nueva era es la importancia que adquiere el saber científico tecnológico. Se percibe las tendencias indicadoras del ingreso en la “era del conocimiento”. Como dice Toffler (1995) “Todos los sistemas económicos descansan sobre una ‘base de conocimientos’. Todas las empresas dependen de la existencia previa de este recurso, de construcción social. A diferencia del capital, el trabajo y la tierra, aquél (el conocimiento) suele ser desdeñado por economistas y ejecutivos cuando determinan las aportaciones precisas para la producción. Y, sin embargo, este recurso es el más importante de todos.”
Se infiere que el conocimiento es el más importante porque es el más humano. Porque sólo conoce (aprende) el ser humano, pero también porque “el conocimiento tiene virtudes intrínsecamente democráticas. Tedesco (1995) opina: a diferencia de las fuentes de poder tradicionales (la fuerza, el dinero, la tierra) el conocimiento es infinitamente ampliable. Su utilización no lo desgasta sino que, al contrario, puede producir más conocimiento. Un mismo conocimiento, puede ser utilizado por muchas personas y su producción exige creatividad, libertad de circulación, intercambios, críticas constructivas, diálogo. Todas ellas condiciones propias de una sociedad democrática”
En suma, se entiende, entonces,  una “sociedad del conocimiento”, como una forma social superadora de las actuales, a condición de que el conocimiento  (que es la base) sea un bien que está disponible para todos. Esta podría ser  la nueva sociedad, la nueva ciudadanía en un contexto democrático. Se comprende mucho conocimiento al alcance de todos, distribuido de tal manera que garantice igualdad de oportunidades.
En la nueva sociedad del conocimiento, la educación hace la diferencia, es decir, la construcción de la nueva democracia, el surgimiento de la nueva ciudadanía se podría lograr a través de un sistema educativo- que promueva valores de participación, de responsabilidad, de pluralidad, de dialogo, de consenso con disenso- que sea el encargado de garantizarlo, al cual toda la sociedad le dé el mandato de hacerlo y los recursos para lograrlas.
Marisol Hernández.     Docente.